Postura Crítica

Mi práctica artística investiga las infraestructuras que organizan la experiencia contemporánea, como los sistemas económicos, las fronteras políticas, las imágenes mediadas y los constructos sociales que modelan la percepción y asignan valor. Trabajo desde la tensión entre la posición de privilegio desde la cual observo y las desigualdades estructurales que definen los entornos que habito. Esa distancia no se resuelve; se convierte en el terreno de indagación.

Me interesa cómo abstracciones como justicia, equidad, felicidad y progreso adquieren una apariencia de neutralidad, y cómo su normalización transforma la experiencia vivida en datos, estadísticas o superficies simbólicas. Mi trabajo se centra en las fracturas donde esas abstracciones colisionan con el cuerpo, con el territorio y con la subjetividad.

En lugar de ilustrar problemáticas sociales, materializo los sistemas que las sostienen. A través de la repetición, la acumulación, la medición, la erosión y el desplazamiento, construyo situaciones en las que el valor económico, la violencia política y las narrativas mediadas recuperan peso y consecuencia. Para mí, la imagen no es un documento transparente, sino una infraestructura inestable, capaz de construir, distorsionar y erosionar la realidad simultáneamente.

A través de la fotografía, la instalación y la intervención, concibo el arte como un campo experiencial más que como un objeto autónomo. El tiempo, la configuración espacial, la presencia material y la implicación del espectador se convierten en componentes estructurales de la obra. Me interesan los momentos de inestabilidad perceptual, cuando la certeza vacila, cuando la neutralidad revela su fuerza, cuando aquello que parece fijo expone su fragilidad.

Reconozco que mi perspectiva está moldeada por condiciones sociales y económicas específicas; por ello someto esa posición a escrutinio dentro del propio proceso creativo. No busco hablar por el “otro”, sino examinar los mecanismos, visibles e invisibles, que producen distancia, jerarquía y exclusión.

Mi práctica se sitúa en la intersección inestable entre estructura y experiencia, donde las infraestructuras de poder se encuentran con los territorios de la subjetividad, y donde las realidades construidas comienzan a fracturarse.